La
verdad q después del tute q nos dimos el día anterior, volvimos a caer como cestos
en la cama y descansamos francamente bien, salvo Lauris q se agenció el
matamoscas y estuvo durante la noche matando moscas xq no le dejaban dormir… Yo
como me había tapado con una sábana, no noté su presencia
Nuevamente
la idea era levantarse temprano para aprovechar el día, pero no, volvimos a
hacer lo q se nos puso en la punta de los cojones, jajaja, y nos levantamos sobre
las 9 o así de la mañana. Mientras nos preparábamos, desayunábamos, matábamos moscas
y demás nos dieron casi las 11 de la mañana y allí estábamos, en Navascués
Hoy
fue un día especial, xq después de la bronca q habíamos tenido antes de comenzar
al viaje x culpa de Sergio y su pedido de cecina de 10 euros/kg, dejamos de ser
mala gente y le dimos el taco de cecina q nos había encargado… Fueron 14 euros/kg,
y era de embutidos Ezequiel. Tras esta alegría q no se esperaba, fue a dejarla
a su centro de operaciones, es decir, al lugar de trabajo para q sus compañeros
pudieran degustar algo típico de León. Si, fuimos al trabajo de Sergio en un día
de diario en el q el no trabajaba, jejeje, pero nos quedaba de paso para ir al
destino q tanto ansiábamos todos… La famosa selva de Irati
Yo
lo desconocía, pero Muelis me dio unas nociones básicas, jejeje. A la selva de
Irati se puede acceder x dos carreteras: La del oeste x Orbaiceta (valle de
Aézcoa) y x el este x Ochagavía (Valle de Salazar). A mi me llamaba mucho la
zona oeste, la de Orbaiceta xq allí se encontraba una antigua fabrica de armas
del siglo XVIII, aunque estaba en ruinas, las fotos q había visto del lugar merecían
la pena y decidimos comenzar x allí
Cogimos
el “Megane” de Sergio q iba a fuego x aquellas carreteras, jajaja y llegamos
hasta el pueblo de Jaurrieta, donde a Sergio le habían recomendado sus
compañeros de trabajo, comer en el restaurante casa Sario, x lo q hicimos una
reserva para tres sobre las 15:15h, de esa manera podíamos ver varias cosas
durante lo poco q restaba de mañana. Cogimos la bala y llegamos a la fabrica de
armas de Orbaiceta (o en vasco Orbaitzeta). Estaba algo nublado cuando llegamos
a la explanada donde hay una quesería y una casa rural y comenzamos a
inspeccionar el paisaje… Aquí nos encontramos con un señor jubilado de la Renfe
q empezó a hablarnos de política, de los lugares q estaba visitando, andando, de
la historia de Navarra, del País Vasco… No sé, el señor era muy majo y
agradable y se le veía q controlaba de historia, pero mezclaba muchas cosas, se
evadía, y no sacamos nada en claro, aunque luego buscamos cosas q nos había dicho
y parecía q eran reales, jejeje. Si con algo nos quedamos de ese señor, fue con
su lema de vida: Anda y vive
Mientras
Sergio le daba coba, Lauris y yo fuimos a hacernos fotos y disfrutar del
paisaje. El hombre nos comentó q podíamos ir a ver unos dólmenes q había unos kilómetros
hacia arriba, y fue decir eso para q a Sergio se le encendiese la bombilla para
ir a ver donde estaban. Esto se tradujo en q cogimos el coche sin tener la más
remota idea de donde se encontraba aquello y se puso a circular x la carretera
super estrecha y donde la niebla comenzó a engullir el paisaje… Llegamos a un
pequeña explanada donde había un coche aparcado y un pequeño cartel informativo
en el q ilustraba la senda q había q tomar, pero sin equitación ni provisiones
(llevábamos un escaso paquete de panes de pipas y dos botellas de agua fresca),
no nos atrevimos a caminar… X lo q dimos media vuelta para ir ya, ahora sí, a
la selva de Irati
Para
ello, volvimos a montarnos en el “Megane” supersónico y pusimos ahora rumbo al
embalse de Irabia, en plena selva de Irati. Sergio no obedece las instrucciones
q le iba indicando el GPS de “Google Maps” y aunque nos condujo bien casi
siempre, en algún momento el decidió no hacerle caso… Pues bien, mientras yo le
decía q era x la carretera recta, Sergio vio una señal con una hoja de roble
dibujada x un niño de 7 años, y decidió seguirla xq era el logo de Irati…
Mientras yo le replicaba q era todo recto, todo recto… Pues bien, a una quesería
q fuimos a parar… Después de dar la vuelta y no caer x una acequia, obedeció
mis órdenes, y llegamos hasta el punto de información de Arrazola, donde x un módico
precio de 5 euros, puedes acceder x las dos entradas al parque. Allí los chicos
del punto de información conocieron a Sergio (tu eres el famoso Sergio, le
dijeron), y nos hicimos amigo del chico con pendientes y piercings q nos
explicó lo q ver en la zona… Estaba un poco alterado. Nuestro destino era el
embalse de Irabia, x lo q condujimos unos kilómetros más mientras adelantábamos
a la familia californiana q se paraba cada dos x tres para fotografiar vacas pastando
a escasos 3 metros de la carretera, jejeje
El
embalse es una zona preciosa, rodeado de hayas centenarias y con unos paisajes
muy chulos. La verdad q es un paraje q merece la pena ser visitado. Tras esta
visita, nos fuimos hasta Jaurrieta de nuevo, ya q la hora de comer se acercaba
y nos quedaban unos 30 km de recorrido. Son distancias cortas, pero con
carreteras con muchas curvas, x lo q no se puede ir muy deprisa y además hay q
disfrutar viendo este precioso paisaje